la escritura del dios

"Que muera conmigo el misterio que está escrito en los trigres. Quien ha entrevisto el universo, quien ha entrevisto los ardientes designios del universo, no puede pensar en un hombre, en sus triviales dichas o desventuras, aunque ese hombre sea él"

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Horrible esclavitud la de los espejos -Cees Nooteboom

La noticia que en la madrugada del viernes dejó estupefacto y sin habla al viejo Lorenzo vino de uno de los diáconos que se habían visto forzados por las circunstancias del día anterior a absolver los pecados del paranoico vulgo. En el locutorio, lo que el bisoño padre Bilardo había escuchado era de suma gravedad e importancia. Tanto así que después de sopesar su próximo paso durante toda la noche había decidido compartir los datos con él. Según la señora que había atendido, de la cual el padre prefería no dar más detalle, el fraile Sebastián era un agente encubierto. Un agente que se había introducido en el ducado por orden del Santo Oficio, de la inquisición, del Cardenal Pasculi y su círculo eclesiástico, para espiar los quehaceres teológicos que el duque Lorenzo y su hijo llevaban a cabo en la hacienda ubicada a las afueras de Huelva y recabar documentos y pruebas que comprometieran su fe. Bien, esa mujer, que reconocía la bondad de los Falques, había sido cómplice suya y por eso, después de recibir siete piezas de oro como pago por haber obtenido una información esencial, se había sentido, espiritualmente, muy mal.

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